
A diferencia de otros medios, la radio parecía estática. ahora, Los programas de radio en internet la suben a una nueva era.
Haga el siguiente ejercicio: ¿cuántas horas pasa frente al televisor? ¿Cuántas dedica a escuchar la radio? ¿Lo hace porque está atorado en el tráfico? El hecho de que las generaciones cambien tiene una razón de ser en la evolución natural de los medios de comunicación. Durante los años de su invención e introducción, la radio era el aparato que unía a la familia. Pero luego vino la aparición de la televisión, los videojuegos, el cómputo, el internet, etcétera. Y simplemente piénselo un segundo: de los medios de comunicación el que menos ha evolucionado es la radio.
En Estados Unidos y Europa ya existe la radio satelital, en la que por una tarifa se pueden escuchar programas de diversos tópicos, pero en el nuestro todavía no es una práctica de la que podamos presumir. Sin embargo, en la actualidad la radio se enfrenta a una terrible batalla contra otros medios y, por eso, ha tenido que modificarse.
En los 90 la radio en internet comenzó a proliferar. Era factible que personas de Estados Unidos escucharan programas creados en Europa o Asia, derribando las barreras del espacio, aunque con el inconveniente de la conexión: tanto el emisor como el receptor debían tener una buena conexión a internet, de lo contrario, escucharían cientos de interrupciones o espacios entre palabras, haciéndolo prácticamente inentendible.
La reincursión musical
No fue el primero en hacerlo porque le anteceden otras marcas, pero a partir
de 2003, cuando Apple lanzó la segunda generación de su reproductor de música
digital, el famoso iPod, los usuarios detonaron una bomba y se volcaron por el
gusto de este tipo de aparatos y por la música en formato mp3. Mejor aún. El
iPod, al permitirles almacenar cientos de horas de música, también abrió la
puerta al negocio de la venta de canciones en la
iTunes Music Store. Apple no sólo consolidó la imagen de su reproductor, sino que hizo popular el uso de
reproductores de música digital, por lo que decenas de compañías comenzaron a
lanzar productos similares.
Durante ese mismo tiempo se comenzó a experimentar con otra tecnología: los archivos RSS (Really Simple Syndication), que facilitaban la suscripción a grupos de noticias publicados en sitios web o blogs. De esta forma, si alguien estaba interesado en suscribirse a la sección de economía del New York Times, lo único que hacía era utilizar este formato que enviaba un aviso siempre que había noticias nuevas en la página electrónica. En septiembre de 2003 ya era posible estar suscrito a otro tipo de archivos, a los de audio.
Para Adam Curry, un ex presentador de la cadena de televisión MTV y un emprendedor de internet, esto fue revelador, sobre todo porque un día descargó un archivo con una entrevista que había escuchado en un sitio en internet y luego logró pasarla a su iPod. Curry pensó que había que simplificar este proceso, incluso, hacerlo automático. Entusiasmado con la idea, consultó con algunos programadores y propuso la creación de una aplicación llamada iPodder, la cual permitía suscribirse a distintos blogs que incluían archivos de audio (audioblogs) para después pasarlos a la computadora o directamente al reproductor de música digital. Así de simple. Según ha comentado para varios medios, aunque él no era un programador, sabía que esto podría abrir nuevas oportunidades para la manera en la que se hacía radio.
Curry lanzó un programa llamado Daily Source Code al que podía acceder cualquier persona para escuchar sus comentarios sobre tecnología y la música que programaba.
Pero bueno, se trataba de un ex conductor de televisión… ¿imagine la posibilidad de darle el micrófono a cualquier persona? Lo más interesante es que así como Curry lo logró, poco a poco, cientos de creadores comenzaron a desarrollar programas de radio con una infinidad de temáticas, para que las personas pudieran bajarlos a través de iPodder o suscribirse por medio de RSS.
Cambio de frecuencia
No hay una referencia clara, pero para 2004 ya comenzaba a llamársele
Podcasting (una combinación de las palabras iPod y broadcasting) al
proceso creado por Curry y funcionaba perfecto como sinónimo para los
audioblogs.
Como medio de comunicación rompió con la creencia de que para escuchar radio hay que estar sentado frente al aparato. Este programa ofreció a los radioescuchas la posibilidad de oír un programa sin la atadura del tiempo. Podían escuchar determinado programa en el momento que lo desearan.
Desde entonces, el crecimiento de los podcast ha sido impresionante. Para septiembre de 2004, si se realizaba una búsqueda a través de Google, sólo podían encontrarse poco más de 20 resultados relacionados; en la actualidad existen más de 30 millones. De hecho, desde que fue lanzado el programa iPodder, más de 500,000 personas lo han instalado en sus computadoras. Todo esto llevó a Curry a formar su propia empresa, PodShow, que ofrece herramientas y consejos para los podcasters al tiempo que creaba una base de datos.
El toque de la manzana fue la miel en esta historia. El pasado junio Apple incluyo en iTunes (su programa para la reproducción de música) la opción de Podcast. De esta forma, las personas pueden suscribirse a sus programas predilectos y pasarlos automáticamente a sus iPod. “Hasta la fecha hay más de 15,000 podcasts disponibles en iTunes y más de dos millones de personas se han suscrito”, explica Fernando del Granado, director de Mercadotecnia para América Latina y el Caribe de Apple.
“La llegada de iTunes es la confirmación ante los medios de comunicación, que el podcasting estaba aquí para quedarse y había que tomárselo en serio”, opina José Antonio Gelado, defensor de los podcast en España.
Sabor latino
Gelado fue el primero en lanzar un podcast en España. Lo tituló
Comunicando (www.comunicandopodcast.com) y lo presentó en octubre de 2004.
Está convencido de que las ventajas de realizar un podcast sobre un programa de
radio convencional son “la comodidad de elegir el horario que quieras para
oír el programa, la independencia del lugar de escucha, cobertura mundial,
movilidad (gracias a los reproductores de música digital) y la posibilidad de
recibir información y opinión que no se encuentra en los medios de
comunicación tradicionales, como la radio”.
Los podcasters –los realizadores– no encuentran difícil la manera de crearlo ni de difundirlo, asegura Granado, de Apple.
Uno de los primeros podcast mexicanos que comenzaron a circular provino de Jan van der Reis, un queretano dedicado al desarrollo de soluciones web, que descubrió los podcast y en enero de este año lanzó su primera emisión bajo el nombre de Radio Ayohui (www.radioayohui.com).
Van der Reis parece haberle encontrado la otra cara a la radio, pues dio un paso más, el de comercializarla y llevar este proyecto de la afición a la profesionalización. Considera que las ventajas de los podcast también involucran a las compañías que quieran anunciarse.
Otros de los podcast mexicanos a los que se puede suscribir son los del programa Dommo (www.dommo.net) que se transmite por WRadio en la Ciudad de México. En este espacio el suscriptor baja la emisión que se transmitió el día anterior. Otra opción es Byte, el cual mantiene el espíritu del programa de tecnología Arroba que se transmitía en la desaparecida estación Radioactivo.
¿La queremos rentable?
El futuro de los podcasts es aún incierto, aunque la realidad apunta a que
ya existen varios análisis acerca de su viabilidad comercial. En este sentido,
la primera opción sería introducir anuncios pagados dentro de los programas.
Visto desde un aspecto puritano esta opción podría traer la pérdida de
credibilidad por parte de los escuchas; no obstante, cada productor de podcast
tendría que poner en la balanza esta factibilidad, si quiere transformar su
proyecto en un negocio.
“Si me vendo a una marca pierdo la credibilidad y, por ende, la credibilidad ante mi audiencia. Esto es una moneda de dos lados que brinda grandes oportunidades para los anunciantes”, admite Van der Reis.
Los inversionistas estadounidenses están viendo con buenos ojos estas propuestas. PodShow, de Curry, recibió un apoyo de 8.8 millones de dólares de Kleiner Perkins, Sequoia Capital y Ram Shriram, quienes antes apoyaron el crecimiento de Amazon y Google.
Y sigue la música tocando. A principios de septiembre, PodShow anunció que Podcast Alley (una de las comunidades más grandes de podcasters) se había unido a su familia. Esta alianza no es cualquier cosa: Pocadst Alley contaba con más de 5,000 miembros, más de 7,000 programas y cerca de 100,000 episodios para descargar. Tenía en sus contenidos consejos para los productores de programas, revisiones de software para la producción y grupos de discusión al respecto.
Otro elemento que puede dar el giro de tuerca está en la innovación en telefonía celular. Compañías como Nokia, Sony Ericsson, BenQ y Motorola han lanzado al mercado teléfonos que permiten reproducir música digital. En tanto que otras como Pod2Mob, Melodeo, o MMS Podcasting están comenzando a ofrecer software que permite accesar a podcasts por medio del teléfono celular. “Creo que el futuro de los podcasts está ahí. Estas tecnologías facilitan que las personas entren a los programas y los puedan bajar sin la necesidad de utilizar una computadora”, advierte Van der Reis
“Es tiempo de ser agresivo en el ofrecimiento de podcasts. La tecnología que permitirá a los consumidores pagar por ellos, así como las herramientas para la inserción de anuncios pronto estarán disponibles”, pronostican los analistas Allen Weiner y Mike McGuire de Gartner Group.
Y la apuesta va en serio, pues esta casa analista consideró al podcasting como una de las tecnologías emergentes clave de este año. Incluso, consideró que las suscripciones a éste crecerá enormemente porque los contenidos se han diversificado.
La contracción de la oferta también sucederá como en muchos otros mercados. De ahí que es posible que una vez que comiencen las técnicas de mercadeo no todos los podcasts sobrevivirán. Únicamente podrán soportar estos modelos los que cuenten con una audiencia importante, tengan la fidelidad de sus radioescuchas y cuenten con una calidad de producción que los siga haciendo atractivos para los suscriptores.